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Ni China ni India, ahora es México
Ni China ni India, ahora es México
Por Armando Regil, Presidente IPEA
El optimismo sobre el presente y futuro de México no es una ilusión interna que responde al cambio de gobierno ni a coyunturas pasajeras. México tiene el potencial y los recursos para desarrollarse de manera extraordinaria en las próximas décadas. Esta realidad también es motivo de asombro en el extranjero y cada día tiene mayor peso en las decisiones que toman grandes inversionistas.
En su artículo más reciente publicado en el New York Times, el columnista Thomas Friedman plantea que México puede ser la potencia económica dominante de este siglo. Cuando se toca este tema, los dos países que acaparan la atención y se disputan el puntero son China e India. Asegura que los problemas de inseguridad y corrupción no definen a nuestro país pues si bien son parte de una realidad que nos toca enfrentar y cambiar, existen motivos de sobra para el optimismo. Destaca que México es el país con más tratados de libre comercio firmados en el mundo, con 44, más del doble de China, y cuatro veces más que Brasil.
De acuerdo co el Financial Times, México exporta más productos manufacturados que el resto de América Latina en conjunto. Esto cobra especial relevancia a partir de que muchas de las empresas nuevas son creadas por jóvenes emprendedores y 50% de la población tiene menos de 29 años.
De manera explícita e implícita, esta oportunidad es un llamado para que países como Estados Unidos pongan mayor atención en México y nosotros seamos capaces de establecer relaciones comerciales en un nuevo marco que nos permitan ganar–ganar.
En este contexto, la clave está en una nueva generación que es el motor de los cambios más urgentes. Redes de jóvenes con visión de largo plazo y estrategias claras como Un millón de jóvenes por México apuestan no sólo a ejercer mayor presión para que las reformas urgentes sean aprobadas en el Congreso, sino para establecer nuevos mecanismos de interlocución eficaz con el gobierno que permitan generar las condiciones para que millones de jóvenes abonen al desarrollo del país desde sus profesiones y su capacidad de emprender.
Resulta un indicador clave que en la mente de grandes inversionistas la alternativa no se reduzca únicamente a los dos grandes jugadores emergentes. Ni China ni India, ahora es el momento de México, así es que manos a la obra.
armando.regil@eleconomista.mx
@armando_regil
Publicado originalmente en El Economista (México) el 27 febrero de 2013.
http://m.eleconomista.mx/foro-economico/2013/02/27/ni-china-ni-india-ahora-mexico
Así nos ve Obama, ¿cómo nos vemos nosotros?
Así nos ve Obama, ¿cómo nos vemos nosotros?
Armando Regil Velasco
Presidente IPEA
La cuarta visita del presidente Barack Obama a México generó una gran expectativa. Después de cumplir con los encuentros oficiales entre delegaciones, el momento culminante fue el discurso que pronunció en el Museo de Antropología. Lo que dijo Obama no es nuevo, es un mensaje oportuno pero sobre todo renovador. Por muchos años, en ambos lados de la frontera han predominado la desconfianza y los prejuicios sin fundamento, obstáculos que han impedido llevar la relación al nivel que puede y debe alcanzar.
Es increíble escuchar el discurso de un Presidente que no solamente reconoce la oportunidad histórica para llevar al siguiente nivel la relación entre ambos países, sino sobre todo el potencial de México y más aun de nuestra generación.
Las palabras del presidente Obama refuerzan lo que creemos y hacemos en Un Millón de Jóvenes por México. Los jóvenes no somos el futuro sino el presente, pues el futuro se construye hoy. Reconocemos, como él dijo, que la modernidad no está afuera, sino en nuestro interior. Por eso lo que pensamos, decimos, hacemos y dejamos de hacer tiene una repercusión en el entorno.
El presidente Obama declaró que somos parte de algo nuevo, de una nación que se está reconstruyendo en un momento privilegiado, pues serán el optimismo e idealismo de nuestra generación, aterrizados en acciones concretas, los que muevan no sólo a México sino al mundo entero hacia adelante.
Cuando escucho a un líder como él afirmar que México inspira, cuando veo cómo exalta nuestro pasado y con qué optimismo visualiza nuestro futuro, me pregunto qué ve que nosotros no, ¿por qué la percepción de otros afuera parece reflejar algo que no vemos por completo o si lo vemos no nos motiva a actuar como si en realidad fuéramos el motor de esta transformación absolutamente posible?
El propósito de este viaje a México va más allá del encuentro entre dos presidentes. El objetivo responde a la necesidad de dejar de lado estructuras mentales que impiden que caminemos juntos para alcanzar el verdadero progreso. Qué gran oportunidad para reforzar una relación que tiene todos los elementos para ser la más fuerte del mundo. Y sobre todo, qué gran momento para mirar hacia adentro. El futuro no está definido.
armando.regil@eleconomista.mx
Twitter: @armando_regil
Publicado originalmente en El Economista (México) el 8 de mayo 2013.







